¿Y qué quieren?, ¿democracia?, ¿justicia?, ¿el fin de un gobierno absoluto y corrupto? Lo cierto es que los motivos por los que miles de personas se manifiestan, gritan, piden, rezan, y lloran en las calles de estos países vienen como consecuencia de años y años de silencio. Un silencio que se rompió cuando Mohamed Bouazizi se quemó a lo bonzo el 16 de enero de 2011 para protestar por la retirada de su puesto de frutas en Túnez. Un silencio que se rompió cuando el resto de la población tunecina se echó a la calle para pedir justicia y no descansó hasta que el presidente, Ben Ali, dimitió y se fue del país. Un silencio convertido en gritos de libertad que se extendió por parte del continente africano y llegó a Egipto, donde los autóctonos piden a Alá que Mubarak deje la presidencia. Un silencio que comienza a escucharse en Yemen o Jordania. ya que están tomando medidas que eviten revueltas como estas.
Un silencio que esperemos no se vuelva a repetir para que por fin llegue a estos países un auténtico estado de libertad, que vele por los ciudadanos y que asegure una plena justicia tanto legal como gubernamental. Solo queda pedir que el ímpetu de los hombres y mujeres que hoy están clamando por la justicia de su país no vuelva a quedar silenciado.
Raquel Gormaz
No hay comentarios:
Publicar un comentario